LA OLA
Un buen día iba caminando por el muelle, cuando de repente una ola me arrastro hasta que me caí en un barco que lo pilotaba una mujer que parecía estar ebria. La señora me miró con unos ojos viruelos y me dijo:
-Qué haces tú aquí.
Yo me la quedé mirando hipnotizado y le conteste:
-Me arrastró una ola y he acabado aquí. Entonces, le pregunté si podría llevarme al muelle. Ella no me contestó solo se dirigió a un faro que había a dos millas. Al llegar a tierra firme me echó del barco y me dejo en el faro solo a muchísimas millas del muelle. Me quedé mirando el barco desolado deseando estar en mi casa. Hambriento y cansado entré en el faro. Allí lo que vi no me dejó nada satisfecho: una habitación vacía sin comida sin nadie... De repente oí una sirena de la guardia costera. Seguidamente entraron muchos policías armados con pistolas diciendo que me quedase quieto o disparaban yo muy asustado me eche en el suelo diciendo que no había hecho nada malo. Los policías no le creyeron y le llevaron al barco. En el barco estaba la señora con la que se había encontrado en el otro velero, cuando me arrastró la marea. La señora dijo a los policías que había entrado en su barco para robar los 10.000.000.000 de euros que tenía guardados en una caja fuerte. Yo sin tener opción de defenderme fui arrastrado por una ola gigante de policías que me registraban y no paraban de hacerme preguntas tontas, a continuación fui llevado en una barca atado y con una mordaza en la boca.
Cuando llegamos al muelle fui recibido por otros policías estos más corpulentos y fuertes estos segundos ayudaron a bajarse a la extraña mujer del barco y me empujaron a mi dentro de otro coche. Me pregunté dónde me llevarían pero no pude hablar por la mordaza.
Si quereis seguir leyendo El diario de un aventurero leed la segunda entrega El juicio injusto que estrenaremos el viernes de la próxima semana en arbolpalabras y en cómics cine literatura y mucho más.
Manuel y Enol