Estaba
en el juicio sin abogado, sin personas a mi favor. La señora tenía 5
abogados y 300 personas a su favor. Cuando me preguntaron, yo intenté
hablar pero no sirvió de nada. En cuanto abrí la boca, el juez me dijo
que me callase, que no tenía por qué hablar. Finalmente, la mujer, con
voz de chula, dijo a uno de sus abogados:
-Como me iba a robar quiero llevarlo conmigo-. Nadie puso objeción alguna.
Durante
dos horas estuve en su maldito barco, metido en una jaula. Al cabo de
un buen rato me encontré en una preciosa isla. La señora tocó una
campanilla y le ordenó a uno de sus muchos criados que me llevase a
donde él ya sabía. Cuando entre en la celda vi a 3 prisioneros más. Uno
era muy gordo y tenía unos bíceps de 30 centímetros. Otro muy flacucho y
tenía la cara como un fideo. El último parecía el más listo y tenía una
hermosa faz. Primero le pedí ayuda al grandón, pero me metió un sopapo
en toda la cara. Luego le pregunté al flaco si me ayudaba, pero me
ignorócon un movimiento de cadera. Al final le pregunté al listo y le
dije que si me ayudaba a salir. Éste se puso a meditar unos minutos y me
contestó que la única opción de salir de esa cárcel era no hacer nada.
Yo le insistí e insistí, pero él se negó rotundamente a intentar escapar
de allí. De repente se me ocurrió una idea. Les convencí para que me
ayudaran a quitarles las llaves al guardia cuando viniese a darnos de
comer. Pusimos en marcha mi plan. Cuando llegó el guarda, el grande y el
flaquito lo distrajeron y yo le quité las llaves. El listo le puso la
zancadilla. Mientras se levantaba. lo dejamos encerrado en la celda. Y
nosotros aprovechamos para fugarnos. Todo salió sobre ruedas, pero lo
malo es que el guarda tenía un mando para dar la señal de alarma. Todos
los guardas se abalanzaron sobre nosotros,sin embargo el forzudo se los
cargó a todos.
Justo cuando llegamos a la salida...
Continuaremos en el proximo capitulo.
Manuel y Enol.
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